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Fue a medidos de los años noventa, en plena revolución que provocó en el mundo la aparición del nuevo continente virtual (el Internet), cuando los lentísimos –pero novedosos—“chat rooms” públicos empezaron a ofrecer la casi utópica posibilidad de hallar a la pareja ideal sin exponer la autoestima, ni estrellarse estrepitosamente contra el “roche” de ser rechazado, shoteado, expectorado, etc., cuando la única alternativa constituía declarar los sentimientos en vivo y en directo.

Sin embargo, así como se dinamizaron y multiplicaron las posibilidades de testear en la red por aquella media naranja, también aumentó de manera exponencial la cantidad de corazones rotos y proliferaron los despechos en masa (virtual, claro).

Pero, por si aquel reguero de corazones rotos y desengaños en expansión pareciera poco –a la hora de analizar el aspecto negativo de este fenómeno–, otro flagelo global en la red acechaba a los usuarios en busca de pareja: los delincuentes informáticos… sí, aquellos cibercriminales que vienen desvalijando tarjetas de crédito y atacando sistemas comerciales e industriales.

Ransomware vs Amor

El mercado de las citas online ha crecido en los últimos años en el Perú, cada día son más las personas que buscan el amor en la red, sea por falta de tiempo, timidez o simplemente porque se sienten más seguros de hablar con alguien a través de una pantalla, los mismos usuarios ilusionados con haber encontrado a la pareja ideal, son estafados y hasta lastimados físicamente por el “ser amado”.

“Próximos a celebrar el Día de San Valentín, los estafadores virtuales están más activos que nunca en la búsqueda de víctimas potenciales registradas en estas páginas de citas online”, indicaron los expertos en ciberseguridad de Security Labs Perú (SLP).

“Son innumerables los casos registrados por esta modalidad de estafa, siendo en su mayoría las mujeres, las más vulnerables”, indicaron los expertos. “Al ser más sensibles, las damas se ilusionan y enamoran con mayor rapidez sin medir el peligro y entregan más que amor al novio virtual, perdiendo –además de la ilusión–, dinero, datos confidenciales e incluso, hasta podrían ser secuestradas”.

Es más, según los expertos, los estafadores tienen por costumbre abrir varias cuentas y hablar con más de una persona; pueden ser mujeres u hombres de quince años en adelante, lo que significa que pueden estar hablando con un adolescente mientras se cree que se platica con una mujer de treinta años.

Tales estafas también afectan a los hombres, pero en menor medida, sentenciaron los especialistas de SLP.

Recomendaron algunas pautas para no caer en las redes de estos ciberdelincuentes disfrazados con el traje del verdadero amor: “En Primer lugar y más importante, evitar revelar datos personales a un desconocido, por muy irresistible que se vea. Hay que tomar en cuenta que puede tratarse de una foto robada para este fin”.

En Segundo lugar, “jamás se debe enviar dinero a una persona que conozca por este medio, pues hay que sospechar cuando pidan aludiendo tragedias personales o familiares que tengan que ver con alguna enfermedad, multa”, etc.

En Tercer lugar, “hay que hacer varias preguntas personales, pues a menudo los estafadores olvidan con facilidad sus planteamientos iniciales, y brindan una respuesta diferente por cada vez que se le pregunta”.

En Cuarto lugar, “hay que sospechar cuando digan estar perdidamente enamorados de su interlocutor, cuando se lleva poco tiempo de haberlos conocido”.

En Quinto lugar, “nunca se debe reunir a solas con la supuesta persona amada, y mucho mejor, hay que pedir ayuda a una amiga para acudir acompañada a la cita, y que sea en un lugar público”.

En Sexto lugar, “nunca se debe ingerir alcohol en la primera cita, y mucho menos se debe dejar alimento o bebida a medio terminar antes de acudir a los servicios”.

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