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“Un sueño que se sueña a solas, es sólo un sueño. Un sueño que se sueña con otros, es una realidad” – Yoko Ono

Por: Fidel Quevedo Linares

Muy pocos entendieron la lógica que impulsó a un gestor municipal a construir la primera ciudad digital del Perú. ¿Y cómo es eso? Simple, aunque extremadamente laborioso: brindar conectividad (con la infraestructura necesaria) para todo un distrito. ¿Y para qué? Entre muchas cosas, para enfrentar –con la tecnología– un problema que devasta a nuestra capital cual plaga bíblica sobre toda la ciudad: la delincuencia y la inseguridad ciudadana. El alcalde Castillo advirtió el flagelo hace varios lustros y, a su retorno como burgomaestre de Los Olivos, retoma con brío la casi invisible gesta de consolidar una suerte de unidad tecnológica de pre crimen que, a la vez, brinde capacitación en redes y ciberseguridad a la juventud de Lima Norte.

Así, luego de una extensa pausa, quienes hoy administran la comuna de Los Olivos mantienen una justa aspiración: transformar al distrito en una “Smart city”, o ciudad inteligente, que viene a ser el paso siguiente a la consolidación de una ciudad digital. Al lograr ese objetivo, tal sesgo tecnológico permitirá combatir, de manera eficaz, la referida inseguridad ciudadana además de iniciar, por ejemplo, la solución del caos vehicular y la falta de empleo.

Pasados los seis meses de su sexta gestión como alcalde, y luego de una pausa de 1460 amaneceres con sus noches, es decir, cuatro años, Felipe Castillo Alfaro, médico de profesión y uno de los principales gestores municipales de Lima norte, creador del Palacio de la Juventud y sus sedes en todo el distrito, la red de salud con el hospital municipal a la cabeza y sus tres policlínicos, o el sistema de riego con agua no potable para todas la áreas verdes de su jurisdicción, ese mismo doctor Castillo, y como dicen los caribeños, “regresó pa’ su rumba” a Los Olivos.

Más allá de que aquella expresión aluda a una suerte de sana “revancha”, lo cierto es que Castillo impulsó, en sus dos últimas gestiones, la instalación de la Red Telemática –una extensa trama de fibra óptica subterránea que circunda todo el distrito a lo largo de cien kilómetros–, la obra menos visible de todas las que hizo, pero sin duda, la más ambiciosa.

Dicha red llegaría a cada hogar de Los Olivos brindando la ansiada conectividad, además de dotar al distrito de la capacidad de colocar cientos o miles de cámaras de vigilancia que custodien cada rincón de la ciudad. La red sería comandada por una suerte de cerebro virtual, o servidores de alta capacidad que funcionan en el edificio denominado Centro de Innovación y Emprendimiento de Los Olivos, CIELO.

Conscientes del avance vertiginoso de la tecnología y de la alta demanda de recursos para la actualización y renovación de herramientas y softwares, se hizo necesaria la creación de laboratorios y centros de investigación que brindaran soporte a la suerte de “pequeña nube local”, generada por la red telemática instalada en el edificio CIELO. Dicho soporte también estaría a cargo del mantenimiento del sistema de monitoreo de seguridad distrital, en permanente coordinación con el cuerpo de serenazgo.

Tal estrategia, que apuntaba a salvar de la obsolescencia a sistemas y equipos a través de un grupo de profesionales que capacitarían a jóvenes estudiantes de informática, suponía una forma práctica de ahorrar recursos municipales en mantenimiento y renovación de infraestructura diversa.

Toda aquella capacidad instalada también podía servir para la constitución de un centro de capacitación en redes y sistemas, que contribuyera con el país en la formación de especialistas en tales materias, tan necesarios para la industria nacional y extranjera.

Inspirados en la creación de muchas universidades europeas, en donde confluían las necesidades de una comunidad, la demanda de empleo y la formación en ciencia y tecnología, la administración de Castillo decidió saltar el paso previo (como sería la instalación de un centro de capacitación o instituto tecnológico), para crear la primera universidad municipal de Sudamérica, como fue el proyecto de la Universidad Autónoma Municipal de Los Olivos, “UAMLO”, iniciativa justa y bien sustentada que, sin embargo, constituyó el principal revés político de Felipe Castillo.

La flamante universidad produjo preocupación y celo excesivo entre los círculos empresariales e inversionistas en formación académica y, sobre todo, entre una comunidad que no podía entender el proyecto en su real dimensión. La UAMLO fue impedida de funcionar tras acusaciones de vicios legales, técnicos y administrativos por la entidad reguladora de licencias universitarias de la época, y Castillo, acusado ante el Poder Judicial de intentar crear una universidad privada, con fondos públicos, para su beneficio.

Absuelto, finalmente, de todas aquellas acusaciones, el alcalde Castillo volvió a postular a Los Olivos en los últimos comicios electorales municipales, con un abrumador respaldo, mayor al sesenta por ciento de la población olivense. Para evitar problemas y retrasos en la gestión, se decidió postergar el proyecto UAMLO, para mantener a tope la capacitación en redes, sistemas y ciberseguridad.

Pero, quienes piensen que el centro de la estrategia anti criminal se basó en la incorporación del súper policía y ex ministro del Interior, General Daniel Urresti, estarían más que equivocados. Para Castillo y su equipo de informáticos, la solución será tecnológica, a través de la creación de un sistema que permita, a través de aplicativos de reconocimiento facial, cámaras y monitoreo constante, consolidar la ansiada unidad Pre Crimen. El siguiente paso es adelantarse a las acciones criminales del siglo 21: los ciber ataques y los robos en línea.

Una reflexión para anotar: Hace poco la SUNEDU sancionó a universidades privadas por aparentar poseer mayor infraestructura de la que en realidad tenían. Maquetas reemplazaron plantas enteras para simular edificaciones mayores a cuatro niveles. CIELO, en cambio, constituye un complejo tecnológico de once pisos, con laboratorios, aulas magnas, salones multiusos y ambientes concebidos para la investigación científica, además de acceder a la posibilidad inmediata de trabajar en la solución de problemas técnicos en situaciones reales. Paradójico, sin duda.

Historia y testimonio

“Cuando estaba permitida la reelección municipal, la primera reelección que tuve, en el año 98, teníamos algunas observaciones sobre el rol que cumplía la municipalidad, que casi siempre era limpieza pública, parques y jardines, pistas y veredas, agua y desagüe en algunos lugares, y habilitaciones urbanas formalizadas. Era, prácticamente todo el trabajo”, recuerda el alcalde de Los Olivos.

“Imagínense, entonces, cuán importante es implementar una tecnología que nos permita evitar la corrupción, generar empleo y brindar seguridad ciudadana”, señala Felipe Castillo, alcalde de Los Olivos.

“Con el tiempo se fueron incrementando las responsabilidades y los vecinos empezaron a pedir seguridad ciudadana, empleo… es más, toda la gente que nos sigue en una campaña electoral, espera tener un empleo ¿Y cómo se lo brindamos a tantos electores que votaron por nosotros? Es un poco difícil. Allí empezó todo: ¿Cómo hacemos para cubrir esos huecos?”, se preguntó Castillo.

El alcalde cuenta que la preocupación se centró en cómo brindar seguridad, cómo generar empleo y cómo combatir la corrupción. Fue allí cuando surgió la propuesta interesante de crear una ciudad digital, lo que se llama también una ciudad inteligente o “Smart city”.

“Nosotros queríamos evitar y prevenir la corrupción. Recapitulando: Debíamos brindar seguridad, prevenir la corrupción y generar empleo. Históricamente –ustedes saben–, ha existido corrupción desde hace muchos años. Yo recuerdo, cuando era muy joven, la Página 11, se perdió la página 11 y no pasó nada. Hubo mucho escándalo ‘que metemos presos, que fusilemos…’, y así por el estilo. En la actualidad, también hay mucho escándalo y voces que se alzan contra el flagelo de la corrupción. Pero yo creo que hubiera sido mucho más elegante si se hubiera previsto el tema”, reflexiona el alcalde.

Para Castillo, prevenir la corrupción era la tarea más importante y qué mejor si la propia comuna implementaba e incorporaba más tecnología de la información. Si se tenía cámaras en toda la ciudad, se sabría quién robó; si todo estuviera informatizado, si todo estuviera en línea, las compras, la recaudación, los ingresos y los egresos, sería más fácil prevenir.

“Imagínense, entonces, cuán importante es implementar una tecnología que nos permita evitar la corrupción, generar empleo (porque todo esto genera empleo), y finalmente, brindar seguridad ciudadana a través de los ojos electrónicos de sistemas informáticos que ahora han evolucionado y que nos permiten conocer, por ejemplo, el rostro de las personas que nosotros podemos considerar peligrosas. Algún día dirán que ‘perico de los palotes’ está entrando por la avenida El Trébol y un software lo detectará y les dirá: señores, pónganse lúcidos, pues está llegando tal persona que es peligrosa”, explica Castillo al brindar la esencia de lo que sería la “Unidad de Pre Crimen”.

El alcalde indica que el objetivo es anticipar la acción delictiva. “Así podremos cumplir con nuestro rol de prevención fácilmente. Llegaremos con el equipo de cámaras, con iluminación, con dos o tres serenos, para evitar el accionar de los malhechores antes que se produzca el hecho delictivo. A cualquier persona que le llegue una alerta, se acercará con su cámara, hará el registro para transmitirlo, para que luego lleguen dos, tres motos, en actitud de prevención, con sus serenos y policía, y ya habremos evitado el acto delictivo”, explica.

Aplicaciones y más

Así como existen las grandes troncales de agua, en forma subterránea, para suministrar el líquido a las viviendas, la fibra óptica que constituye la red telemática, circula por las principales calles y avenidas de Los Olivos, a tiro de conexión directa en cada predio. Es la denominada “última milla” que falta para conseguir la conectividad total, hoy presente en todas las sedes municipales (centros culturales, hospitales, policlínicos, comisarías y colegios) y, en general, en 33 “POPs”, o Puntos de Presencia Óptica. Con el desarrollo de las tecnologías 4 y 5 G, se espera concluir con la última milla, en forma inalámbrica.
“A la red telemática le falta la última milla para que pueda alcanzar un uso masivo. Si nosotros quisiéramos educación, para eso está creada, si necesitamos seguridad, para eso está creada”, reflexiona Castillo.

“Nosotros siempre hemos querido desarrollar aplicaciones, siempre pensamos que este establecimiento, que no solamente está hecho para ser el hardware distrital, sino también el software de la localidad”, señala el alcalde.

Castillo recuerda que, durante su período de gestión, se generaron dos sistemas informáticos que me permitían en esa época saber cuánto entraba en línea y cuánto salía. Cuánto se gastaba en cobranzas y gastos.

“Cuánto por matrimonios, cuánto por serenazgo, cuánto por multas por detalles. Entones yo podía saber fácilmente cuánto entre por matrimonios, por ejemplo, en ese tiempo entraban entre 1,500 y 2,000 soles diarios. Un día ingresó solo 150 soles ¿Qué pasó acá? Voy a llamar a la jefa quien me muestra que estaban remodelando el ambiente donde hacíamos los matrimonios y por consiguiente no había atención y por eso no había rentas. Entonces hay que entender lo que significa este sistema como efecto de prevención. Si alguien está vigilando, es la mejor manera de prevenir que algo se pierda. Si todo está en línea, vamos a eliminar y vamos a terminar la con la corrupción”, sentencia Castillo, sin desanimarse ante la titánica tarea para erradicar la delincuencia.

Después de todo, desde hace mucho entendió que la principal aliada para enfrentar dichos flagelos, es la tecnología.

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