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El “sexting” (acrónimo de sex y texting, sexo y escribir mensajes, en español), es una acción gana cada vez más adeptos entre los adolescentes y adultos peruanos.

Te veo bien

Fernando y Camila se gustan. Él tiene dieciséis y ella quince. Estudian en el mismo colegio chatean por horas cuando no están juntos. Él ha visto cómo el gimnasio ha desarrollado músculos en su cuerpo, haciéndolo sentir muy orgulloso de ello y desea que ella también lo vea y admire. Por su parte ella desea mostrarle cómo su figura está cambiando, dejando de ser una niña para convertirse en toda una mujer con atributos que también la hacen sentir orgullosa.
Ambos desean con ansias que cada uno admire sus respectivos cuerpos, pero no se atreven a decirlo y mucho menos a mostrarse frente a frente, entonces deciden, tal como lo hacen muchos adolescentes, intercambiar, a través del celular, fotografías y videos de ellos desnudos y en posiciones muy coquetas, así como mensajes con un alto contenido erótico y sexual no apropiados para su edad pero motivados por el libido del momento.
A esto se le conoce como “sexting” (acrónimo de sex y texting, sexo y escribir mensajes, en español), acción gana cada vez más adeptos entre los adolescentes y adultos peruanos que ven en esta herramienta una forma de jugar con lo lúdico y con lo tabú, buscando experimentar y romper la monotonía a la vida íntima.
El “sexting” se ha puesto muy de moda en el Perú, trayendo consigo serias consecuencias para quienes lo practican, ya que pueden verse traicionados al término de una relación por el “ex amado o amigo” quien, en un acto de venganza y rencor puede decidir hacer públicas las fotos y videos, desencadenándose burlas en las redes sociales, lo que, en algunos casos, incluso puede llegar hasta la extorsión.

Muchas de las víctimas de “sexting” sufrieron de anorexia, se produjeron autolesiones e incluso intentaron suicidarse, pues sus fotos íntimas fueron compartidas entre sus compañeros del colegio.

Inocente Realidad

Varios de estos casos terminaron en suicidio, al ver su intimidad expuesta al Internet con solo un clic. Una historia muy conocida es la de Amanda Todd, una niña canadiense de tan sólo 12 años, quien hizo topless frente a una webcam para un extraño. El hombre comenzó a acosarla y a pedirle que se siguiera desnudando. Amanda se negó y las fotos terminaron en el correo de sus compañeros de colegio. Todos sus amigos le dieron la espalda y la insultaron en Internet. Unos meses antes de suicidarse, Amanda subió un video a YouTube contando su calvario. El video tuvo millones de vistas, pero no evitó su trágico final.
En Arequipa, se reportó el caso de dos adolescentes de catorce años, quienes enviaron fotos y videos íntimos a otros jovencitos que eran sus parejas, pero al terminar la relación estos difundieron las imágenes a través de las redes sociales, esta actitud generó graves consecuencias a las menores:
Sufrieron de anorexia, se produjeron autolesiones e incluso intentaron suicidarse, pues sus fotos íntimas fueron compartidas entre sus compañeros del colegio. Hasta ahora siguen terapias psicológicas.
Y así hay una larga lista de personas que tomaron esa fatal determinación al ver sus vidas arruinadas por algo que, en su momento, ofrecieron a sus parejas inocentemente.
Según la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (DIVINDAT) de la Policía, la posibilidad de que –una vez terminada la relación– tales fotos o vídeos íntimos acaben en la red son muy altas, hecho que preocupa pues significa que hay más jóvenes en el país que vienen usando el “sexting”.
Un estudio de la compañía de seguridad Eset revela que el 30% de usuarios ha enviado material íntimo “alguna vez”. En el 56% de los casos fue mediante aplicaciones de mensajería instantánea como Kik, WhatsApp, Line y Snapchat; mientras que el 23% lo hizo por intermedio de redes sociales; y el 15%, en salas de chat.

Hay aplicaciones para dispositivos diseñadas para practicar “sexting seguro”.

Lo que podemos hacer

“Es necesario contar con una solución de seguridad en el dispositivo y activar el bloqueo del equipo con una contraseña –-indicaron los expertos en seguridad de Security Labs Perú (SLP)–, conectarse sólo desde redes protegidas, evitando las de acceso público, evitar tomarse fotos donde se les vea el rostro o alguna señal particular del cuerpo, para no ser identificados en caso el material sea mal utilizado por terceros”.
Si aun así deciden hacerlo, hay aplicaciones para dispositivos diseñadas para practicar “sexting seguro”. Estas ‘apps’ se encargan de borrar los contenidos después de que han sido enviados y vistos por el receptor. De este modo no se llega almacenar en los dispositivos.
Finalmente, es importante tener en cuenta que el recibir información de tipo ‘sexting’ no otorga ningún derecho de hacer con ella lo que deseen y que el mal uso de las imágenes puede tener serias consecuencias legales.

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